Planear el adiós antes de que haga falta

Familia conversando en casa sobre los planes para el final de la vida

Casi todo el mundo está de acuerdo en que hay que hablar del final de la vida, y casi nadie lo hace. En la encuesta nacional de The Conversation Project de 2018, en Estados Unidos, el 92% dijo que era importante hablarlo con su familia y solo el 32% lo había hecho. En México no hay una cifra equivalente publicada, pero cualquiera que trabaje en esto reconoce el patrón.

La conversación se pospone porque parece que hablarlo lo acerca. No lo acerca. Lo único que cambia es quién toma las decisiones: la persona, con calma, o su familia a las tres de la mañana y sin saber qué habría querido.

Qué conviene reunir, y cuándo

Si tienes un familiar mayor o enfermo, este es el momento de reunir la información. No hace falta que sea una conversación solemne: se puede ir juntando poco a poco.

  • Documentos básicos: acta de nacimiento, CURP, identificación oficial y, si existe, testamento.
  • Datos médicos: nombres de sus doctores, medicamentos que toma y alergias.
  • Accesos: correos, contraseñas y dónde están guardadas. Es lo que más dolores de cabeza ahorra después.
  • Cuentas y seguros: bancos, pólizas, si cotizó al IMSS o al ISSSTE.
  • Historias familiares. Grábalas mientras se pueda. Es lo único de esta lista que no se puede recuperar después.

Cómo empezar la conversación

Lo más difícil es la primera frase. Suele funcionar entrar de lado, sin anunciarla: a partir de la muerte de un conocido, de una noticia, o de algo que salga en la sobremesa.

Tres preguntas abren casi cualquier conversación: si preferiría cremación o entierro, si hay algo que le importe especialmente que se haga o que no se haga, y quién quiere que decida si un día él o ella no puede. Con esas tres respuestas ya no se decide a ciegas.

Por qué la planeación anticipada devuelve el control

Quien deja dicho lo que quiere no le está dando trabajo a su familia: se lo está quitando. La decisión más cara y más dolorosa de un servicio funerario es la que se toma sin información y con prisa, y esa prisa se evita con una conversación de veinte minutos meses antes.

Si quieres ir un paso más allá, puedes ver cómo hacer un plan de previsión funeraria o revisar cómo hablar con tus padres sobre sus arreglos funerarios, que es la conversación que más se pospone.

Y si necesitas resolver algo hoy, en Boinita atendemos las 24 horas.

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